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Jueves 10 de Diciembre de 2009

"EL GRAN CAPITAN"

Mas allá del próximo resultado y de la hipotética ubicación en la tabla, se acerca el momento de la evaluación y la toma de decisiones en relación a  nuestro primer equipo.

Hay que sentarse con la cabeza fría y la mente abierta a pensar que podemos y queremos hacer el siguiente semestre, no existen demasiadas alternativas en cuanto a lo que hay que pelear, la búsqueda de un lugar en la lucha por el ascenso es un sentimiento general, un deseo irrefrenable que tiene el consenso de la totalidad de los estamentos que componen la institución, pero la suma de refuerzos esta firmemente sujeta a la disponibilidad de recursos.

Obviamente este rubro restringe las posibilidades porque deberemos conformarmos con lo que se puede hacer y no con lo que nos gustaría, por lo tanto se impone la mayor optimización al respecto.

Cada hincha o simpatizante tiene su visión particular sobre los posibles candidatos, puestos que considera vulnerables, reemplazos que deberían ser titulares y titulares que deberían ser reemplazados, quienes deberían continuar, han cumplido un ciclo y deben ser negociados o simplemente no ser tenidos en cuenta para la próxima temporada.

Todas las opiniones son válidas pero solo puede primar una, la de nuestro manager, quien con las cuentas en la mano y las necesidades planteadas por sus colaboradores, en la otra, deberá hacer malabares para obtener lo mejor, de acuerdo a nuestras limitaciones.

Tenemos buenos referentes en cada línea, jugadores de peso identificados con la divisa que ponen lo mejor de si en procura del resultado y si bien su presencia es importante en la columna vertebral del equipo, esta visto que no alcanza en ciertos momentos, lejos de casa, cuando el rival arrecia y nos pasa por encima con poco, casi nada, dejándonos con el sabor amargo de no haber estado a la altura de las circunstancias.

La suma de decepciones está minando nuestra autoestima, desmoralizando simpatizantes y condicionándonos de tal manera, que ganar de visitantes se ha convertido en un estigma inocultable, revertir esa tendencia tiene mucho ver con los hombres y nombres que se barajan, con la vista puesta en el futuro inmediato que se avecina.

Mi opinión es que la prioridad es un lider emblemático cuyas virtudes futbolísticas incluyan una fuerte personalidad capaz de albergar una reserva anímica inagotable. Hace falta presencia, voz de mando y temperamento en una figura de peso y trayectoria que no solo tenga ascendencia sobre sus compañeros sino también ante árbitros y colaboradores, hace falta un capitán con todas las letras.

Estamos resignando puntos y desperdiciando oportunidades inmejorables porque carecemos de un jugador con esas cualidades, no me refiero exclusivamente a la forma de juego sino a hechos concretos que ocurren en determinadas circunstancias, momentos en que retrocedemos espantados por la presión del contrario, instantes en que jugadas similares se valoran diferente desde la óptica del juez de turno, segundos en los que un apresuramiento puede resultar fatal, una jugada dudosa sumamente vital o la acertada elección de la correcta estrategia que permita salvar el resultado.

La voz del banco puede marcar las pautas del camino correcto a seguir pero raras veces es escuchada, atendida y acatada como corresponde, se hace indispensable un conductor dentro del campo de juego que reafirme a viva voz sus indicaciones, empuje, inspire y guie al grupo, motivándolos de manera que resulte en la óptima potenciación de sus desempeños.

Con el nombre, los pergaminos y la historia ya no se ganan partidos ni tampoco asustamos a nadie, por el contrario, son un incentivo para quienes nos enfrentan fecha tras fecha, necesitamos convertirnos en un equipo duro, áspero e infranqueable, que inspire respeto y sume a su juego la suficiente personalidad, como para que vencernos resulte una tarea ardua, ciclópea y descomunal.

Hoy por hoy, siempre somos el pato de la boda en festines ajenos, debemos apropiarnos de las fiestas y hacer nuestros los festejos con actitud y caracter, el hombre adecuado puede aglutinar esfuerzos, sumar voluntades y amalgamar un estilo de juego que nos identifique.
 
Quizas debamos privilegiar calidad en lugar de cantidad, probablemente no exista demasiada oferta disponible al respecto, pero la búsqueda no puede tener otro rumbo si pretendemos ser protagonistas en la lucha por alcanzar las metas que ambicionamos...

Un abrazo rojiblanco
El pelao