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1974:
El cuarto Ascenso
La
historia comenzó un 2 de enero de 1974. Ese miércoles de sol
abrazador el profesor Carlos Hurtado haciendo bajar más de 100
veces los escalones de la tribuna al sofocado plantel, iniciaba
un excepcional trabajo de preparación física que culminaría
ese inolvidable 14 de diciembre en Campana cuando Hilario
Bravi concretaba en la red, el sueño del retorno a Primera
División.
Era un año muy difícil por las características y las distintas
etapas que había que ir superando para llegar al objetivo del
ascenso. De todas maneras Unión cuenta con una buena base de
jugadores que se amplía. Se pone en marcha el objetivo. Comienza
a trabajar Cesar Castagno, un técnico que había sacado campeón
a Central Córdoba y aunque no se dispone del tiempo aceptable
para la pre-temporada, se inicia con buen auspicio el Torneo
preparación.
Una sola derrota al final de la primera rueda con Temperley.
Justamente los celestes con Unión, Central Córdoba y Nueva Chicago
son los ganadores de la Zona Sur. Nuestro equipo finalizó segundo.
La lucha es dura. Le toca a la Copa Campeonato. Un certamen
que aparece como de relleno, pero que duplica las posibilidades
si se consigue clasificar. Se termina el ciclo Castagno y comienza
el Faraone, un técnico "ducho" y muy astuto en eso de
sacar resultados.
El equipo termina cuarto en el torneo, pero los graves
incidentes que se producen en Alte Brown, nos quitan las posibilidades
de que se jueguen algunos encuentros definitorios por la Zona
I en Santa Fe. Nuevamente a "remar" contra la adversidad.
La primera batalla es con Temperley. El partido se juega en
Rosario y es empate. Sin embargo como el resto también igualan,
todo sigue como al comienzo. Llega después el turno de Central
Córdoba y hay otro empate. Y como si la tercera fuera la vencida,
queda el rival mas duro: Nueva Chicago en Mataderos. Copada
por su gente, con todos los festejos por anticipado...
Sin embargo Unión saca a relucir no solamente su fuerza y garra,
sino además fútbol y golea 4 a 0 a los locales ante el
silencio y el estupor de Mataderos... Ahora solo queda un cuadrangular.
El más difícil, pero la hazaña ya esta más cerca...
La AFA dice "Unión juega todos los partidos en Junín". Entonces
hacia esa ciudad bonaerense parte el plantel con todos los gastos
que eso significa, no solo para los consecuentes hinchas que
parecen tener un "bolsillo sin fondo" para no dejar de esta
presentes.
Hay tres empates consecutivos. Con Estudiantes, con Lanús y
con Temperley. Sin embargo no alcanza. Tempeley se queda con
el título y el ascenso de categoría.
De todas maneras suben dos y hay que definir el Vicecampeonato.
Se continúa sin poder jugar en Santa Fe, pero tampoco en Rosario,
y ni siquiera en Buenos Aires. Por fin se deciden y se tiene
que jugar en cancha de Vila Dalmine. La consigna "hay que copar
Campana..." se cumple a medias. Nadie imaginaba la cantidad
de gente que iba a llevar Estudiantes.
Por eso todo se hizo complicado. Ganar en la cancha y también
afuera. En el aliento interminable. El que hizo temblar a Campana
cuando el morocho casildense Bravi, un puntero bajo y
barbado, apareció por las espaldas de los marcadores centrales
y superando la salida de Landaburu.
El gol de la victoria que sirvió de prologo al festejo a la
locura. La de los estribillos, las bocinas y las banderas. La
de la paciente espera de la gente con la cancha iluminada hasta
que después de la una de la madrugada llegaron los jugadores,
la de la vuelta olímpica o el paseo en andas... 14 de diciembre;
una fecha histórica para nuestra entidad, de allí la indeclinable
decisión de convertirse en uno de los grandes de nuestro fútbol...
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